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sábado, 22 de diciembre de 2012

El finiquito de Milkyway

El músico catalán Guille Milkyway con el atuendo
que suele llevar en sus conciertos.

Se supone que la pose de un músico indie es precisamente no tener pose, huir de las actitudes de diva, pero esa naturalidad se traduce muchas veces como falsa modestia o la pretenciosidad. Eso no ocurre con Guille Milkyway, nombre artístico de un barcelonés nacido en 1974 cuyo proyecto más conocido es La Casa Azul. Milkyway suena dubitativo, atropellado, cuando habla, porque parece estar en permanente lucha para transmitir de manera fiel y honesta sus pensamientos.

Se diría que no tiene miedo de quedar como un bicho raro. “A mí me cuesta mucho el mundo de la noche, porque no me desenvuelvo bien y veo que la gente se comporta de manera extraña", cuenta Milkyway desde su estudio en Barcelona: “Y cuando encuentro gente que no lo hace, como Luis y Belén , los que llevan el Ocho y Medio, me siento cómodo”.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Barricada: "Sabíamos que nuestro primer disco sin 'el Drogas' sería mirado con lupa"

Los miembros de Barricada

La marcha justo hace un año de su mítico vocalista —El Drogas— tiñó de incertidumbre el futuro de la banda de rock. Sin embargo, Barricada ha continuado dando guerra: en abril lanzó nuevo disco y emprendió una gira que, este viernes, recala en Madrid y el sábado, en Valladolid. Hablamos con el guitarrista Alfredo Piedrafita cuando, precisamente, cumple 52 años. "En forma y con trabajo", presume, riendo, al otro lado del teléfono.

Termina un año peculiar para Barricada sin su vocalista de toda la vida. ¿Qué balance hace?
Al principio todo indicaba que esta etapa sería muy complicada: por un lado, a causa de la crisis, que afecta a todos los sectores; por otro, sabíamos que el nuevo disco, el primero sin El Drogas, iba a ser mirado con lupa.  Al final, la reacción del público ha sido buenísima y Ander, el nuevo bajista que nos acompaña, ha sido aceptado como lo que es: un estupendo músico y buena persona. Estamos muy satisfechos.

Puro barrio madrileño

Leiva en El templo de Susu, en el barrio de Malasaña.

1. Café Madrid. Voy mucho desde hace años. Antes me gustaba ir de noche a tomar daiquiris, ahora disfruto más por tarde tomando un vino y charlando con el dueño del local, que es un pintor genial. El café es precioso y siempre suena Sam Cooke. (Belén 7)

2. El Comunista. Me encanta este sitio. Pido pisto y me siento en la mesa del rayito de sol a leer el periódico. Me gusta ir solo y luego caminar hasta El Retiro. Lleva abierto desde 1890, por lo que tiene mucha historia. Huele y sabe al Madrid más castizo. Tiene una onda muy familiar y se come mejor que bien. (Augusto Figueroa, 35)

3. Parque del Capricho. Esta en la Alameda de Osuna, mi barrio. Una auténtica joya desconocida. Pertenecía a la finca privada de los Duques de Osuna. Mi padre me llevaba los domingos desde que tengo uso de razón y nunca he dejado de ir. No hay mes que no me acerque a perderme entre sus hermosos lilos y almendros. Allí hay miles de olores que me transportan de nuevo a mi infancia. (Paseo de la Alameda de Osuna)

lunes, 17 de diciembre de 2012

Virtuosismo de neón


A las nueve en punto, para no perder ni un minuto, un aullido eléctrico restalla como un trueno desde bambalinas en una abarrotada La Riviera. Las primeras ráfagas son efímeras, pero premonitorias: dejan pocas dudas sobre lo que se nos avecina. Porque el caballero de sombrero negro, gafas oscuras y pantalones polícromos que al rato se adueña del escenario ya no dejará de ametrallarnos a fusas y semifusas durante dos horas muy largas. En todos los sentidos.
Steve Vai, ya lo sabrán ustedes, es un virtuoso. Un caballero capaz de pulsar más notas en la guitarra que casi cualquier otro espécimen del género humano. Ha superado en técnica a Frank Zappa, Eddie Van Halen o Joe Satriani, sus grandes mentores, y puede tocar a soplos o mordiscos, con las dos manos sobre el mástil, puntear con el instrumento a la espalda y hasta colocarse neones en las manos, el rostro (con una máscara de soldador) y todo el cuerpo paraSalamanders in the sun, de resultado más cómico que impactante. Lo suyo no es un concierto, sino un clinic, una extensa clase magistral para que su muy heterogéneo público exclame “¡ooohhh!” y pulverice las baterías de los móviles. Pero, más allá de merecer DVD metodológicos y extensos artículos laudatorios en las revistas guitarreras, Vai aporta poca música. Mucha técnica, en ocasiones asombrosamente pulcra, al servicio de la posturita.
Le escoltan el hábil y joven guitarrista Dave Weiner, la osada arpista eléctrica Deborah Henson-Conant (de cuero riguroso a sus 59 años) o un batería, Jeremy Colson, que también introduce el factor hortera del neón. Todo es tan aparentemente espectacular como, en último extremo, anodino. Salvemos algún solo apoteósico (Audience is listening), el flirteo orientalizante de Treasure island, la inusual baladaRescue me or bury me. El resto es una bacanal de notas. Música para una Expo.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Madrid era Leipzig


Todo empezó en 2004. Oscar Gershensohn con La Capilla Real de Madrid y Alberto Martínez Molina con Hippocampus unieron sus fuerzas para desarrollar en iglesias y recintos históricos de la capital un ciclo con la integral de las cantatas y otras obras de música religiosa de Bach. Este fin de semana culmina la extraordinaria experiencia- 150 conciertos, casi 70.000 espectadores- con la primera de las cantatas de Navidad, la BWV 248, la BWV 143 y la popular BWV 147. De esta última se invitó al público, que abarrotaba ayer la parroquia del Perpetuo Socorro, de la calle de Manuel Silvela, a cantar como propina el coralJesus bleibet meine Freude, de la BWV 147 -se repartieron partituras- en una atmósfera de alta tensión emocional, que propició las lágrimas tanto del público como de excelentes instrumentistas como Ruth Verona, violonchelo, o de Elena Borderias, viola, o el nudo de en la garganta de la extraordinaria violinista Kerstin Linder-Dewan. El público respondió al reto y Madrid, por unos momentos, parecía Leipzig. Era Leipzig.
El concierto transmitió una irresistible vitalidad desde el comienzo, como si las primeras palabras del coro de la cantata BWV 248. “Regocijáos, alegraos”- fueran una contraseña. Gershensohn impuso un ritmo frenético, demostrando una gran complicidad con sus músicos y cantantes. Todos sonreían. Bach resultaba cercano, incluso familiar. Los puristas seguro que sacan más de un defecto. En esta ocasión era secundario, pues lo que más importaba era el espíritu de fiesta, de aventura artística compartida. Marta Infante e Inma Férez brillaron particularmente entre los solistas vocales. Y Alberto Martínez desde el órgano, y…Pero lo que realmente contaba era el lado solidario, colectivo. Esta tarde se pone, en la misma iglesia a las 16 horas, el punto final de esta iniciativa ejemplar, que ha contado con 21 grupos y con solistas invitados de la talla de Gustav Leonhardt y Christophe Coin. Por valentía y por tenacidad este proyecto ha sido de los de quitarse el sombrero.

sábado, 15 de diciembre de 2012

La semilla del ‘grunge’

La banda estadounidense The Meat Puppets.

Tres décadas después y 14 discos mediante, The Meat Puppets, siguen cargando con el apellido Nirvana, desde que la banda grunge les invitara a participar en el acústico de la MTV para versionar tres de sus canciones (y eso que los admirados eran ellos). Era mediados de los noventa y ya formaban parte del portafolio de la todopoderosa discográfica estadounidense SST, esa casa que se disputaban los representantes del rock alternativo. La banda de Phoenix, que visita por primera vez España, empezó con el hardcore-punk para ajustarse ahora el cinturón con el rock. Vuelven a la carretera con 12 temas —de título desconocido por el momento—. “No sé qué decir de este nuevo trabajo”, comienza Curt Kirkwood, voz y guitarra de la banda.
El desconcierto parece deberse a su reciente salida del estudio de grabación Yellow Dog de Austin (Texas). The Meat Puppets se autoproducen desde hace unos años y la carga la lleva sobre sus espaldas el hermano mayor de la banda. Kirkwood acarrea hasta la sala de grabación las canciones en sus mimbres para confrontarlas, sin pista previa, con su hermano Cris y su nuevo batería. “Su aportación es musical, se limitan a preguntar qué es lo próximo que tienen que hacer y después se van”. Este encuentro virginal termina de forjar el repertorio y lo dota de un sonido en directo que el mayor de los Kirkwood busca desde el palizón de gira que se dieron con su anterior trabajo Lollipop (2011).
Interpelado por segunda vez, el cantante termina por reconocer que este nuevo trabajo se llena de guitarras en el sonido e imaginación y cierta alegoría en las letras. “No tenemos un mensaje, solo somos una banda de rock”, afirma. “De hecho intento no decir nada, las palabras deben ser parte de la música, la excusa para tocar una melodía”.
The Meat Puppets reconocen vivir el nuevo siglo como terminaron los ochenta. Entre 1984 y 1989 entregaron cinco discos y no fue hasta 2007 cuando una etapa de parecida efervescencia creativa se ha repetido con otros cuatro trabajos. “Hemos vuelto a ese sentimiento de independencia”, reconoce Kirkwood. “En los noventa, aunque estábamos en un buen sello, se buscaban los hits, y siempre me ha parecido muy complicado hacer feliz a mucha gente. Ahora volvemos a los conciertos en los bares y como productores propios nadie nos dice qué tenemos que hacer, con tal de que no nos volvamos muy independientes”. Y esto parece que no va a suceder, aunque sus últimos cicerones hayan sido Animal Collective.
The Meat Puppets actuarán el 20 de diciembre en la sala El Sol.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Música en sus múltiples variantes


Marioneta sinfónica. Stravinski ha generado numerosos conciertos didácticos. Sus composiciones El pájaro de fuego, La consagración de la primavera o Historia de un soldado se interpretan en todo el mundo, también para el público infantil. Ahora le llega el turno a Petrushka,la historia de una pequeña marioneta que se enamora de una bailarina que no le corresponde. La Orquesta Sinfónica de Madrid interpreta la pieza bajo la batuta de Titus Engel.
Teatro Real. Pl. Isabel II, s/n. Sábado y domingo, 12.00.

Villancicos de ultramar. El coro escolar Maximiliano Kolbe es una formación intergeneracional integrada por alumnos, profesores, familias y personal del centro homónimo. Ochenta personas que ofrecen el concierto Entre dos orillas, bajo la batuta del ecuatoriano José María Álvarez, que ha seleccionado canciones hispanoamericanas.
Casa de América. Marqués del Duero, 2. Sábado, 12.30.

Siglos de música. El ciclo Música en familia de la Fundación Juan March aúna la interpretación con la explicación oral o la contextualización mediante proyección de imágenes. Este sábado, la sesión Cuadros que suenan: de la vihuela a la guitarra eléctrica propone un recorrido a través de la música de los últimos cinco siglos. Las piezas se acompañan con cuadros de cada época que reflejan el contexto en el que se crearon. Los comentarios, a cargo del pedagogo musical Pepe Rey, complementan las interpretaciones de Gerardo Arriaga, que tocará vihuela, guitarra barroca, clásica y eléctrica.
Castelló, 77. Sábado, 12.00.

Rocas espaciales. Identificar un meteorito y aprender a extraer la información que contiene es el objetivo básico de un taller para familias en el que los asistentes tendrán a su disposición varios ejemplares de estas rocas espaciales para tocarlas y reconocerlas. Un expertocazameteoritos hablará también de los últimos caídos en nuestro país y dará pistas para reconocer uno falso.
CosmoCaixa. Pintor Velázquez, s/n. Alcobendas. Sábado y domingo, 11.00 y 16.00.

Notas de unas fiestas

Intérpretes de gospel que intervendrán en el teatro Fernán Gómez.

El sonido natural de la Navidad no tiene por qué llevar incorporado el tintineo de la pandereta o la fricción sorda de la zambomba. Madrid se convierte estos días en una gran fiesta navideña con el sonido del barroco, la suntuosidad de los oratorios de autores como Berlioz o la música de cine.

Un festival condensado. El Festival Vía Magna arranca esta noche con 22 conciertos repartidos por salas e iglesias de toda la ciudad. Hasta el día 28 de diciembre los acordes de los Himnos de Coronación de Haendel y los villancicos se mezclarán con los espirituales negros del Black Light Gospel Choir o las canciones de Carlos Chaouen. Todo en clave navideña, y con un tercio de los conciertos gratuitos y otros cuyas entradas no sobrepasan los 10 euros. Para ver las fechas y horarios de los conciertos, consulte la página del festival (http://www.festivalviamagna.com).


Los niños toman el testigo. Las voces de los niños se identifican a menudo con el repertorio navideño más allá de las funciones escolares y los coros de campanilleros. La Escolanía del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial llega al Auditorio mañana para abrir la Navidad en el coliseo de Príncipe de Vergara. Interpretarán villancicos, pero no los tradicionales, sino los que compuso el Padre Antonio Soler, compositor del barroco tardío, piezas cortas, amenas y muy festivas. Rematarán con el Gloria de Vivaldi, una obra compleja y un final solemne al concierto.

Solistas de Ópera en el festival Vía Magna.
Locura ‘gospel’ en el Fernán Gómez. Además de los conciertos del Festival Vía Magna, también habrá gospel en el Teatro Fernán Gómez. Cinco coros estadounidenses (venidos desde Nueva Orleans y San Francisco) interpretarán hasta el día 16 lo mejor de sus repertorios en el teatro de la plaza de Colón. Las entradas tienen un precio de 30 euros.

martes, 11 de diciembre de 2012

Lang Lang un ídolo para muchos jóvenes aprendices de piano

Esta mañana hemos sido testigos de una clase magistral del joven pianista chino Lang Lang, que ha compartido sus dotes con 60 alumnos de conservatorios públicos de Madrid. Cuatro de estos jóvenes han tenido, además, la oportunidad de tocar una pieza ante uno de los mejores pianistas del mundo. Comprometido con la educación en valores sociales e individuales, Lang Lang pretende inspirar a los más jóvenes a través de la música clásica.

domingo, 8 de abril de 2012

La piedra Rosetta del ‘techno’ se ‘expone’ en España


Manuel Göttsching, padrino de la electrónica, interpreta en Madrid su influyente pieza ‘E2-E4’. Solo se ha tocado en directo en cinco ocasiones.



La historia posee todo eso que convierte a una buena anécdota en un imperecedero relato de la gran mitología de la cultura popular. Es 12 de diciembre de 1981 y Manuel Göttsching (Berlín, 1952), héroe de la guitarra cósmica, figura clave del rock alemán de los 70 al frente del grupo Ash Ra Tempel, pierde el tiempo en su estudio berlinés. Tiene previsto volar al día siguiente a Hamburgo "a ver tocar a un amigo". Piensa que no sería mala idea grabar "algo de música para escuchar en uno de aquellos enormes walkmans de la época". "Después de todo", recordaba el artista el Viernes Santo, "entonces en los aviones la música no salía como ahora de los asientos". Conecta los aparatos de su estudio: sintetizadores, secuenciadores, teclados y su guitarra. Poco menos de una hora después, la pieza E2-E4, 59 minutos y 20 segundos de ácida improvisación minimalista a partir de dos solitarias notas que juegan obstinadamente a evitarse, queda registrada para la posteridad de la electrónica y de la música de vanguardia.

"Pensé que como mucho había salido una pieza interesante", explica Göttsching con la paciencia de quien ha rememorado demasiadas veces la misma historia. Treinta años después, E2-E4 (publicado en 1984 con portada inspirada en el ajedrez; el título remite a la estrategia inicial más habitual del juego de mesa) está considerado "uno de los álbumes más revolucionarios e importantes de la historia", según la revista británica Wire. Boletín oficial de la música de vanguardia, dedicó a la pieza su portada de diciembre con motivo del aniversario y de una gira que traerá este jueves a Madrid el pequeño entretenimiento para el avión de Manuel Göttsching (pese a lo que pudiera parecer, no corre sangre española por sus venas). Será en el festival Electrónica en Abril, que cumple 10 ediciones en La Casa Encendida.

La ocasión es ciertamente única: Göttsching solo ha interpretado E2-E4cinco veces en directo. "Al principio, nadie quería escucharla, pasó más bien desapercibida. Cuando su influencia fue creciendo hasta hacerse enorme a finales de los 80, resultaba imposible pagar la producción; básicamente se trataba de trasladar todo mi estudio a un escenario. Algo así solo se sustanció con la llegada de los ordenadores". A Madrid llega con la versión siglo XXI de la pieza: guitarra, secuenciador, mesa de mezclas y portátil.

Cómo una pieza de consumo personal convirtió a su autor en uno de los padrinos del techno y el house (E2-E4es una de las raras cosas que logran poner de acuerdo a ambas hinchadas) resulta una de las historias más fascinantes de la electrónica. A finales de los 80, Göttsching recibió la llamada de unos productores italianos que querían adaptar su música a las nuevas y crecientes audiencias house. El fruto se llamó Sueño Latino y resultó un éxito del que Göttsching debió "ciertamente ganar más dinero".

A aquella siguieron incontables remezclas de la pieza, interpretaciones de orquestas de vanguardia y hasta versiones a piano solo. Quién sabe si porque su poder visionario se topó a mitad de camino con la obsesión por el pasado de nuestra cultura, E2-E4 mantiene su vigencia intacta en 2012.

Pero... ¿de dónde provino aquella explosión de espontaneidad adelantada a su tiempo? "Ya trabajaba en este tipo de sonido desde 1976... y luego estaban los minimalistas, Steve Reich o Terry Riley". También, el compromiso con la experimentación bluesy de su anterior banda, Ash Ra Tempel. Ellos, al igual que otros miembros de una gloriosa generación de la música alemana, no temieron, una vez destruyeron el rock, caer en brazos de sintetizadores y demás cantos de sirena futurista de la modernidad electrónica.

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Archivados junto a Can, Popol Vuh o los primeros Kraftwerk en las enciclopedias bajo escurridizas etiquetas de kosmische musik o kraut rock ("¡no había quién se aclarase!", exclama hoy Göttsching, "¡en Francia nos llamaban musique planante!"), Ash Ra Tempel aún se prestan a toda clase de progresivos malentendidos. "Éramos una generación de huérfanos de la Segunda Guerra Mundial", recuerda su líder. "No combatimos en ella, ni habíamos nacido, pero crecimos en un ambiente de total aniquilación cultural. En los 50, la música alemana, tras gasear u obligar a la emigración a sus mejores mentes, sencillamente no existía. Tuvimos que inventarla, de ahí el reverdecer creativo de finales de los 60".

En su caso, la gloria contracultural incluyó en uno de sus discos (Seven Up) la participación de Timothy Leary. "Resultaba alguien bastante corriente", aclara Göttsching. Quien no acabe de creerse esa definición del científico visionario del LSD, exiliado en Suiza tras ser tildado por Nixon de "enemigo público número uno", deberá esperar al documental que Ilona Ziok, mujer de Manuel, prepara sobre aquella grabación histórica.

domingo, 1 de abril de 2012

Pressler, Premio Yehudi Menuhin

Atendiendo la propuesta hecha en su día por el Comité de Preselección, que está integrado por expertos internacionales, la Junta de Patronos de la Escuela Superior de Música Reina Sofía reunida el pasado 8 de marzo tomó la decisión de otorgar al pianista y pedagogo Menahem Pressler el Premio Yehudi Menuhin a la Integración de las Artes y la Educación en su novena edición.

El Premio Yehudi Menuhin fue instituido por la Escuela Superior de Música Reina Sofía en 1998 en homenaje al maestro Menuhin, que fue gran amigo y frecuente profesor visitante de la Escuela, y su objetivo es reconocer la labor de los músicos excepcionales de cualquier país que, como Menuhin, además de haber logrado la excelencia artística sobre los escenarios, hayan destacado por contribuir a la formación de los jóvenes.

El Premio, dotado con 18.000 euros y una medalla del escultor Julio López Hernández, será entregado por Su Majestad la Reina durante la ceremonia de clausura del curso académico de la Escuela, que se celebrará el próximo 12 de junio en el Palacio de El Pardo bajo la Presidencia de Su Majestad.

En ediciones anteriores han recibido el Premio las siguientes personalidades: Zubin Mehta (2010), José Antonio Abreu (2008), Claudio Abbado (2006) Alicia de Larrocha (2004), Sir Colin Davis (2002), Carlo María Giulini (2001), Piero Farulli (2000), y Alfredo Kraus (1999).

El Comité de Preselección del Premio Menuhin está presidida por Antonio Bonet Correa (Director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y Catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid) y forman parte de él András Batta (Rector de la Academia de Música Ferenc Liszt de Budapest), Teresa Berganza (mezzosoprano), Gustav Djupsjöbacka (Rector de la Academia Sibelius de Helsinki), Vicente Ferrer y Pérez de León (Vicepresidente de la Fundación Albéniz), Jonathan Freeman-Attwood (Principal de la Royal Academy of Music de Londres), Gary Graffman, Barry Ife (Principal de la Guildhall School of Music and Drama de Londres), Sir John Manduell, Paloma O'Shea (Directora de la Escuela Superior de Música Reina Sofía), Luis Pereira Leal (Asesor del Consejo de Administración de la Fundación Gulbenkian de Lisboa) y Arie van Lysebeth (Director Artístico de la Chapelle Musicale Reine Elisabeth de Bélgica). El Secretario del Comité es Álvaro Guibert, Director de Contenidos de la Fundación Albéniz.

Menahem Pressler

Nació en Magdeburgo (Alemania) en 1923, aunque tuvo que emigrar a Israel en 1938. Su carrera mundial comenzó tras ganar en 1946 el Primer Premio en el Concurso Internacional de Piano Debussy de San Francisco, y su debut americano con la Orquesta de Filadelfia bajo la batuta de Eugene Ormandy. Desde entonces, las largas giras de Pressler por América del Norte y Europa han incluido conciertos con las Orquestas de Nueva York, Chicago, Cleveland, Pittsburgh, Dallas, San Francisco, Londres, París, Bruselas, Oslo, Helsinki y muchas otras.

Es miembro fundador y pianista del Trío Beaux Arts, creado en 1955, con el que debutó como músico de cámara en el Festival de Música de Berkshire. Ha actuado también con los Cuartetos Juilliard, Emerson, Guarneri, Cleveland, Cuarteto Israel y el Trío de Cuerdas Paquier. Además de las cincuenta grabaciones con el Trío Beaux Arts, ha recopilado más de treinta grabaciones como solista, que van desde Bach hasta Ben Haim.

En 2005 recibió la Cruz del Mérito de manos del Presidente de Alemania, el mayor honor que otorga ese país, y el Premio de Caballero de la Orden de las Artes y la Letras del gobierno francés. En 1998, obtuvo un Doctorado Honoris Causa en la Universidad de Nebraska y en la de las Artes de Carolina del Norte. Ha sido nominado en cinco ocasiones a los Grammy y ha recibido la Medalla de Oro al Mérito de la Sociedad Nacional de las Artes y las Letras.

En la actualidad, ejerce la enseñanza como Profesor Distinguido en la Escuela de Música de la Universidad de Indiana en Bloomington, su lugar de residencia, y como Asesor del Departamento de Grupos con Piano del Instituto Internacional de Música de Cámara de Madrid. El Instituto es un centro de posgrado en música de cámara y su dirección académica es ejercida por la Escuela Superior de Música Reina Sofía.