| Leiva en El templo de Susu, en el barrio de Malasaña. |
1. Café Madrid. Voy mucho desde hace años. Antes me gustaba ir de noche a tomar daiquiris, ahora disfruto más por tarde tomando un vino y charlando con el dueño del local, que es un pintor genial. El café es precioso y siempre suena Sam Cooke. (Belén 7)
2. El Comunista. Me encanta este sitio. Pido pisto y me siento en la mesa del rayito de sol a leer el periódico. Me gusta ir solo y luego caminar hasta El Retiro. Lleva abierto desde 1890, por lo que tiene mucha historia. Huele y sabe al Madrid más castizo. Tiene una onda muy familiar y se come mejor que bien. (Augusto Figueroa, 35)
3. Parque del Capricho. Esta en la Alameda de Osuna, mi barrio. Una auténtica joya desconocida. Pertenecía a la finca privada de los Duques de Osuna. Mi padre me llevaba los domingos desde que tengo uso de razón y nunca he dejado de ir. No hay mes que no me acerque a perderme entre sus hermosos lilos y almendros. Allí hay miles de olores que me transportan de nuevo a mi infancia. (Paseo de la Alameda de Osuna)