| La portada de 'King creole', de Elvis Presley. |
Una era a la que se consagran prestigiosos sellos de reediciones como Ace o Rhino y que ahora hallan su contraparte española en HooDoo Records, nacido en Barcelona y lanzado a la aventura arqueológica de desenterrar, amparados por el dominio público, a muchos de estos músicos que, desde sus distintas visiones del rhythm and blues en el Estados Unidos de los años cincuenta, dieron forma e identidad a todo el rock’n’roll posterior y sus ramificaciones estilísticas hasta nuestros días. “Hay muchos artistas que no están tan bien tratados como se merecerían por la historia”, dice Jordi Soley, responsable del sello, cuyo catálogo está formado por 68 álbumes que exploran con una admirable profundidad de rastreo el maravilloso legado de los pioneros a los que acudieron en sus comienzos The Beatles, Rolling Stones, The Clash o Nirvana, entre tantos.
Desde los primeros trabajos de clásicos imperecederos como Elvis, Roy Orbison, Little Richard, Brenda Lee, Johnny Cash o Chuck Berry hasta verdaderos ignorados por la memoria colectiva como Billy Lee Riley, héroe personal de Bob Dylan y gigante del rockabilly vibrante de Sun Records, Hank Ballard, influencia directa de James Brown con su sensual rhythm and blues, o Bobby Mitchell, joya oculta del sonido Nueva Orleans e impulsor del nacimiento del soul. “En la época muchos tuvieron éxito aunque se perdieron con el ruido de los sesenta”, afirma Santi Comelles, productor de la colección. En la Norteamérica segregacionista de los cincuenta, el vicio del engaño o la infravaloración no solo afectaba a los negros sino también con músicos blancos. “Johnny Burnette es de los mejores cantantes de rockabilly de todos los tiempos y se hubiese merecido un reconocimiento masivo”, afirma Comelles como ejemplo.
Desde que la industria discográfica está de capa caída con la piratería, han sido varios los sellos que se han dedicado a desempolvar archivos para ofrecer colecciones de un estilo determinado, cuidadas en su presentación y más o menos populares en su precio. Es el caso de las mencionadas Ace o Rhino, pero también Esoteric con el heavy-metal. A veces, la publicación de los discos es posible gracias a la polémica ley de dominio público, contra la que combaten superestrellas como Paul McCartney o los Rolling Stones, temerosos de que sus primeras grabaciones dejen de generarles ingresos en unos años. En Europa, las obras musicales pierden sus derechos de autor a los 50 años de su creación mientras que en Estados Unidos perduran hasta los 95. De ese hueco de la industria, surgen rescates como estos.
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