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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Los nazis escondidos en España



Eran espías o nazis protegidos por Franco.Verlos pasear por Madrid en los cincuenta, por lugares muy concretos de la ciudad – restaurantes y bares como Chicote, Horche, Lhardy, Pasapoga: o sitios como el jardín botánico, el Museo del Ferrocarril, la estación de Atocha, las plazas Mayor o Santa Ana-, no resultaba nada extraño. Alemanes que colaboraron activamente con Hitler encontraron cobijo, una vez acabada la II Guerra Mundial, en la España del dictador. Se convirtieron en hombres y mujeres que vivían sin problemas en un país empobrecido por los resquicios de la Guerra Civil. La historia de estos personajes y el periodo que va de las décadas de los treinta a los años cincuenta del siglo XX siempre les han resultado atractivos al escritor Andrés Pérez Domínguez (Sevilla, 1969), una atracción que le llevó a investigar durante años esa etapa de la historia europea para escribir El violinista de Mauthausen y ahora la novela El silencio de tu nombre, que acaba de publicar Plaza&Janés. En ella el autor ahonda en la implicación española en el Holocausto y los negocios que mantuvieron empresarios afines al régimen con los nazis.


“El gobierno de Franco dejó que los alemanes sacasen de las minas wolframio, elemento químico estratégico, para aplicarlo en su maquinaria bélica y aprovechar sus características para endurecer proyectiles, especialmente los misiles antitanque, y el armamento”, cuenta Pérez Domínguez. Antes de empezar la II Guerra Mundial, en España había seis empresas que se dedicaban a la extracción de ese elemento químico y al finalizar la contienda se contabilizaron un centenar. El Gobierno consiguió a cambio 87.422 kilos de oro: de hecho, muchos de los lingotes que llegaban a España tenían grabada la cruz gamada.

La cantidad que pagó el dictador a los alemanes fue de cerca de 140 millones, 100 de ellos obtenidos de las zonas ocupadas. Parte de este oro se fundió y desapareció, o al menos no hay datos que certifiquen cuál fue su destino final. "Los alemanes no podían haber sacado wolframio porque Franco creó en 1939 una ley por la cual ninguna empresa extranjera podía tener más del 25% del capital en España. Para sortear los problemas legales, los alemanes se dedicaron a buscar testaferros españoles que figuraban como propietarios en las las empresas. Entre éstos destacaba José María Martínez Ortega, padre de Cristóbal Martínez Bordiú, yerno de Franco", puntualiza el autor de El silencio de tu nombre.

El escritor Andrés Pérez Domínguez.
En esta novela, en la que se entremezclan aventura, intriga y romance, se refleja con nitidez cómo quedó Europa después de la Segunda Guerra Mundial, arrasada por la intolerancia y el fanatismo político. El escritor inicia su historia en 1950 en París cuando Erika Walter, viuda de un agente secreto alemán, huye a Madrid con importantes documentos que implican a altos cargos nazis en el exilio. Su amante en la capital francesa, el español Martín Navarro, ex miembro del PCE, abandona la ciudad y decide seguirla, a pesar de saber que si la policía le encuentra le meterá en la cárcel. En medio de esta historia, los amantes se verán envueltos en una trama en la que están implicados policías, nazis, comunistas y agentes de la CIA..

En El silencio de tu nombre, Pérez Domínguez tenía interés por contar los negocios que algunos españoles realizaron con los nazis: “No tuvieron escrúpulos de abastecerse con el dinero saqueado en los países ocupados por los alemanes y de proporcionales refugio o facilitarles la huida a terceros países”. De hecho, en España vivieron varios nazis hasta que murieron ya ancianos. “Era una manera de contar a través de la ficción que este país no fue neutral durante la Segunda Guerra Mundial. Hubo personas, vinculadas al poder franquista, que se aprovecharon y beneficiaron del expolio que los seguidores de Hitler cometieron en los países que fueron ocupando. Me gusta adentrarme en el pasado de mis personajes y que el lector contemple cómo su presente está condicionado a los actos que cometieron años atrás”, defiende el escritor.

domingo, 8 de abril de 2012

Las joyas de ‘Evita’ iluminan Broadway


En Nueva York se exhibe una recreación de las alhajas de la Primera Dama argentina.



En el musical Evita, que se estrenó el jueves pasado en Broadway, lo que más deslumbra no son lasinterpretaciones de Ricky Martin o Elena Rogers, en el rol de la mujer del presidente de Argentina, Juan Domingo Perón, sino las joyas que ésta luce a lo largo del espectáculo. Se trata de una serie de 35 piezas auténticas, una recreación de las que pertenecieron a la Primera Dama y a su marido y que ha realizado el orfebre argentino Marcelo Toledo.

Las joyas fueron parte del sello personal y distintivo de Eva Duarte de Perón, un icono de la moda y la política. Ella siempre reivindicó que ocupaban un lugar destacado en su lenguaje para conectar con el pueblo argentino. Con motivo del reestreno de la obra de Andrew Lloyd Webber, el hotel Marriott de Nueva York -el mismo que acoge la representación- expone desde el 5 de abril 70 réplicas, en oro, plata y piedras preciosas, de las alhajas de la primera dama argentina, entre ellas las que aparecen en el musical.

“Los visitantes disfrutarán de la exhibición de las joyas montada especialmente para la ocasión. La intención es que la mayor cantidad de público posible acceda a ver de cerca el trabajo de orfebrería que he realizado para Evita, y de qué forma, luego, está plasmado en la puesta en escena”, explicó Toledo el pasado jueves durante la premiere.

Entre los aros, broches, gargantillas, anillos o prendedores que integran la colección, destaca el collar de rubíes birmanos que el dictador Francisco Franco regaló a Evita cuando visitó España en 1947. Se trata de la joya preferida de la abanderada de losdescamisados argentinos. “Le gustaba tanto que la usó en la tapa de su libro La Razón de mi Vida” señaló el orfebre. También se ha recreado el broche bandera de zafiros y brillantes, con el que la Primera Dama posó en la mayoría de sus retratos oficiales, o el collar de flores en plata que lució desde sus primeros años como actriz.

Toledo es el primer artesano que ha sido autorizadopor la familia Duarte y el Instituto de Investigaciones Históricas Eva Perón para recrear las joyas de la Primera Dama argentina, que ahora son propiedad del Gobierno de ese país, quelas adquirió en una subasta tras su muerte. El orfebre, que ha creado piezas para reyes, príncipes, presidentes, artistas y hasta para Juan Pablo II, ya realizó en 2007 una primera edición de las alhajas del icono peronista para el Museo Evita. Después, se mostró en Venezuela, Estados Unidos, Rusia o China.

La exposición que ahora se puede ver en Nueva York se trasladará a Argentina más adelante. Allí, además, se exhibirán algunos vestidos originales de Evita, entre ellos creaciones de Christian Dior, Lanvin y Balenciaga, y otras piezas de decoración de los años 40.