domingo, 25 de marzo de 2012

Interpretan obra inédita de Mozart

Más de dos siglos después de su muerte el legado de Wolfgang Amadeus Mozart sigue creciendo. El último añadido es un Allegro molto para piano compuesto por el genio a los once años e interpretado ayer en Salzburgo, la ciudad que lo vio nacer y de la que se marchó para crecer como artista.

La composición de 84 compases y apenas unos tres minutos fue descubierta a principios de marzo en un golpe de suerte por la musicóloga Hildegard Herrmann-Schneider en un desván en el Tirol, incluida en un libro de partituras, cuando investigaba para documentar fuentes musicales antiguas de la región.

“Tenemos muchas obras de sus años infantiles y también sonatas más elaboradas de su adolescencia. Por eso, esta partitura es particularmente importante, porque supone un punto de unión entre sus primeros años y la adolescencia”, explicó  el director del Mozarteum, Ulrich Leisinger.

El primer concierto para piano (IK175) del niño prodigio data de 1773, por lo que la pieza encontrada demuestra “un alto nivel técnico para alguien tan joven”, según Leisinger, lo que no es una sorpresa si se conoce la trayectoria del genio.

Los expertos sitúan la fecha de composición de esta pieza en 1767, y la transcribió un joven estudiante de música identificado como Johannes Reiserer alrededor de 1780 en un libro de partituras con el que ensayaba.

jueves, 22 de marzo de 2012

El pianista canadiense Stewart Goodyear se propone interpretarlas en Toronto, durante trece horas y media.

Interpretar seguidas las 32 sonatas para piano de Beethoven en su orden cronológico es una tarea titánica, que sólo se ha realizado fragmentando su ejecución durante varias semanas o varias temporadas. El pianista canadiense Stewart Goodyear planea ofrecer el famoso ciclo en un solo día, el próximo 9 de junio, en el Koerner Hall de Toronto, con el apoyo del Royal Conservatory y el Luminato Festival. Goodyear, que se describe a sí mismo como un “orgulloso adicto” a la música de Beethoven, ha explicado que la jornada comenzará sobre las 10 y se extenderá hasta las 23:30 horas, realizando pausas para el almuerzo y la cena.

El objetivo es interpretar las obras en el orden cronológico real en el que fueron escritas, y por ello comenzará con las del Op. 49, que Beethoven escribió antes que las del Op. 2 pero fueron publicadas después. “Y por supuesto pienso dar propinas”, ha declarado Goodyear. El pianista, de 34 años, tuvo la idea de realizar esta maratoniana sesión después de interpretar un recital de sonatas escogidas también en el Koerner Hall. “Sentí que no podía parar de tocar Beethoven, que tenía que tocar todas las demás sonatas” ha declarado Goodyear. A veces comparadas con el Nuevo Testamento del piano (el Antiguo lo constituirían los 48 preludios y fugas del Clave bien Temperadode Bach), las 32 sonatas para piano de Beethoven se encuentran entre las más admiradas partituras de la literatura pianística, y en concreto la Sonata Op. 106, “Hammerklavier” está considerada como una de las más grandes obras para piano solo.

Goodyear no estará solo en el escenario, le acompañará una artista de “perfomance” de Indonesia, Melati Suryodarmo, para proveer de un contrapunto visual a la maratón, “basado en la vida de Beethoven y en un examen de los aspectos psicológicos de la composición de sus sonatas”.

El pianista continuará reforzando su “adicción” a Beethoven en el Festival de Lanaudière en julio interpretando las siete sonatas comprendidas entre el Op. 53  y el Op. 90 por la tarde, y la Fantasía coral para piano y orquesta esa misma noche. También participará en el concierto inaugural del festival veraniego Music Niagara, en Niagara-on-the-Lake, con una inusual adaptación para piano y cuerda del Concierto para piano nº 5, “Emperador”.

Violinista virtuoso

San José de Costa Rica, 16/03/2012. Teatro Nacional. Philippe Quint, violín (Antonio Stradivarius, Cremona, 1708). Orquesta Sinfónica Nacional (OSN). Director invitado: Nan-se Gum. Ho-jun Lee, Unificación de amigos. Ástor Piazzolla, Las cuatro estaciones porteñas. Antonin Dvorák, Sinfonía N° 6, en re mayor, opus 60. Concierto de inauguración de la temporada oficial 2012.

Celebrada este año en el marco del Festival Internacional de las Artes (FIA 2012), la apertura el viernes 16, en el Teatro Nacional (TN), de la temporada oficial de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), estuvo engalanada por la prodigiosa interpretación, de parte del violinista ruso-estadounidense Philippe Quint, de Las cuatro estaciones porteñas, del argentino Ástor Piazzolla (1921-1992).

La emblemática obra de Piazzolla se escuchaba por vez primera en el país en la versión para violín solo y orquesta de cuerdas arreglada por el compositor y director de orquesta ruso Leonid Desyatnikov.

La circunstancia de que Corea del Sur fuera el invitado especial del FIA propició que la inauguración de la temporada estuviera a cargo del director surcoreano Nan-se Gum y que en el programa figurara el estreno nacional de Unificación de amigos, pieza para ensamble de cuerdas del compositor surcoreano Ho-jun Lee.

El programa del concierto de apertura se completó con la Sinfonía N° 6, en re mayor, opus 60, del compositor checo Antonin Dvorák (1841-1904).

Piazzolla

El inimitable músico argentino compuso Las cuatro estaciones porteñas entre 1965 y 1970, en semejanza a Las cuatro estaciones, de Antonio Vivaldi, una serie de cuatro conciertos para violín, orquesta de cuerdas y clave, pero, a diferencia de las alusiones a la naturaleza en la obra del compositor barroco italiano, el argentino pincela impresiones del cambiante entorno netamente urbano, a lo largo del ciclo temporal, de su Buenos Aires querido.

En su inconfundible estilo de tango nuevo, Piazzolla escribió Las cuatro estaciones porteñas para su propio quinteto, formado por violín, piano, bandoneón, guitarra eléctrica y contrabajo.

A fines de la década de 1990 (no en el 2009, como erróneamente se indica en el programa de mano), Leonid Desiatnikov acercó la obra del argentino al modelo de Vivaldi, arreglándola para violín solo y conjunto de cuerdas.

Junto a la difícil reelaboración del acompañamiento de las cuerdas y la escritura virtuosística para el violín solo, Desyatnikov reestructuró en tres partes los movimientos únicos de Las cuatro estaciones porteñas, e hilvanó de manera ingeniosa referencias a la obra de Vivaldi en la urdimbre de su arreglo. Por ejemplo, en Verano porteño cita elInvierno de Vivaldi, para acatar la inversión de las estaciones según los hemisferios boreal y austral.

[caption id="" align="aligncenter" width="374" caption="Momento del concierto "][/caption]

Interpretación

En su primera presentación en el país, Philippe Quint forjó una ejecución portentosa como solista en el violín, distinguida mediante una pericia técnica deslumbrante, la entonación impecable y los timbres traslúcidos que obtuvo del instrumento, un apreciable Stradivarius, conocido como El rubí.

Asimismo, el acompañamiento de las cuerdas de la OSN se distinguió mediante la destreza instrumental y el sonido terso y fulgente, y la dirección meticulosa de Nan-se Gum mantuvo al solista y al conjunto en unión estrecha. Álvaro González, violonchelo principal, se destacó en un breve solo.

Philippe Quint recibió una ovación estruendosa y prolongada de los oyentes y complació, fuera de programa, con un brillante Capricho de su autoría.

Demás obras

El concierto de apertura se inició con Unificación de amigos. Las dos breves secciones de la pieza de Ho-jun Lee, compuesta para la celebración del Foro Asiático 2009, contrastan quietud y movimiento e incorporan sendas canciones representativas de Corea, Japón y China.

La obra demuestra una escritura ágil para las cuerdas y logra hermosos efectos de timbre e instrumentación, realizados con primor por el conjunto bajo la precisa conducción del maestro Gum.

Pasado el intermedio, el director y la OSN completa moldearon una lectura competente de la Sexta de Antonín Dvorák, que data de de 1880, composición que se oye con menor frecuencia y no alcanza la inspiración de la SéptimaOctava y Novena, obras maestras que culminan la producción sinfónica del gran músico bohemio.

En ocasiones noté cierta falta de equilibrio entre las secciones, con preponderancia de metales estridentes, quizá ocasionada debido a la mayor proyección sonora favorecida por los arreglos hechos últimamente a la concha acústica del Teatro Nacional.

Al concluir la obra, el público premió al maestro Nan-se Gum y la Orquesta Sinfónica Nacional con largos y entusiastas aplausos.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Hilos de araña para hacer cuerdas de violín

Un investigador japonés, Shigeyoshi Osaki, vinculado a la Facultad de Medicina de la Universidad de Nara (Japón), ha fabricado cuerdas de violín juntando entre 3.000 y 5.000 hilos de araña para cada una.

El Dr. Osaki lleva años trabajando sobre las propiedades de los hilos que tejen las arañas y sus aplicaciones prácticas, ya que se trata de un material sumamente resistente. Para ello utiliza más de 300 arañas hembra en su laboratorio, de la variedad Nephila maculata.

En el caso de las cuerdas de violín, las realizadas con hilos de araña aguantan mucha más tensión que las habituales de nilon y aluminio. Pero más importante aún: según los violinistas profesionles consultados, el sonido que producen estas novedosas cuerdas es de gran calidad, suave y profundo, aunque distinto al de las cuerdas habituales, y algunos han declarado que es preferible al convencional.

No puedo menos de recordar cuando hace algunos años Jordi Savall anunció que estaba usando cuerdas de tripa de cachorro de león para alguno de sus instrumentos [leer artículoen Mundoclasico.com]. Personalmente, y ya puestos a elegir, creo que me convencen más los hilos de araña, ya que no exigen matar al animalito, sino al contrario, cuidarlo bien para que construya muchas telas nuevas. Y -seamos sinceros- las arañas no provocan tanta ternura como los cachorritos de león.

domingo, 18 de marzo de 2012

La musica stimola il cervello e può costituire un “vantaggio evolutivo”

 

La musica, quell’armonia particolare dalle infinite combinazioni, è un piacere di cui non possiamo fare a meno e che spesso diamo per scontato. Nessuno ha mai notato quanto sia presente nelle nostre vite? Entra nel profondo, scatena emozioni e ricordi, insomma ci fa bene , e non per modo di dire :infatti è continuamente oggetto di studio e di ricerca, e i risultati di tale interesse son estremamente positivi. E’ stato infatti assodato che sia ascoltarla che suonarla stimola diverse zone del cervello : anzi, si può perfino affermare con certezza che costituisca un “vantaggio evolutivo”.

Uno studio di Peter Janata ha evidenziato come le canzoni siano efficaci nell’attivare la corteccia mediale, responsabile del recupero dei ricordi della memoria autobiografica; lo stimolo diventa più intenso con le canzoni malinconiche. L’ascoltare una canzone estremamente potente e significativa per noi, che ci scatena “la pelle d’oca che ci viene quando ascoltiamo “ per esempio “il tema di Titanic ‘My Heart Will Go On’ di Celine Dion provoca una reazione del sistema autonomo collegata al coinvolgimento del circuito neutrale dopaminergico del piacere (per la precisione, il nucleo accumbes e l’area tegmentale centrale) lo stesso che viene attivato anche dal rapporto sessuale o dall’assunzione di cocaina “ spiega Elvira Brattico, neuroscienzata all’università di Helsinki.

Questo discorso vale per la musica in generale, ma sappiamo bene che esistono diversi generi, e che ognuno di noi ha i propri gusti musicali che variano nel corso del tempo, influenzati da eventi che segnano la nostra vita, dalle persone che frequentiamo, dalla nostra personalità e via discorrendo. Riguardo a questo proposito “ è stato dimostrato che per esempio chi desidera soprattutto nuove esperienze tende ad amare generi come il jazz o l’heavy metal, gli estroversi invece si orientano sul pop commerciale – spiega Elvira Brattico – la lirica presenta maggiori complessità armoniche rispetto al pop e quindi può essere apprezzata maggiormente da ascoltatori con più solida esperienza musicale. L’heavy metal o ancor più il death metal ( o anche free jazz e la musica classica contemporanea ) utilizzano invece molte dissonanze che sono oggettivamente ‘ spiacevoli’ “, ma che comunque piacciono molto poiché fungono da elementi distintivi.

Alla fine dei conti qualunque sia il genere, la musica allena l’emotività e ci rende più creativi; questo piacere , “ questo desiderio, si può far risalire a più di quarantamila anni fa : l’età del primo flauto rinvenuto nella caverna di Divje Babe ( Slovenia ) . Da allora la musica, rassicurandoci e offrendoci nuove prospettive, è stata senz’altro per noi un vantaggio evolutivo “ conclude la neuroscienziata.

E se invece di limitarci a ascoltare semplicemente, si crea musica suonando uno strumento?

Ovviamente ci sono dei grossi vantaggi nel suonare costantemente un qualunque tipo di strumento; anche in questo caso studi scientifici dimostrano che il dedicarsi allo studio della musica rallenterebbe il declino uditivo tipico della vecchiaia e migliorerebbe di gran lunga la memoria. Lo afferma uno studio della Nortwestern University, pubblicato sulla rivista “ Neurobiology of Aging “ : i ricercatori d’oltreoceano sono giunti a queste conclusioni misurando le risposte cerebrali ad alcune tipologie di suoni di un ‘ottantina di musicisti giovani e meno giovani, e di coetanei non musicisti, dando quest’incredibile risultato : “ i musicisti più anziani non solo hanno avuto prestazioni migliori dei loro coetanei non dediti alla musica, ma si sono rivelati capaci di codificare lo stimolo sonoro altrettanto velocemente e accuratamente dei giovani musicisti “ riferisce la neuroscienziata Nina Kraus, che ha coordinato lo studio “ i nuovi dati – a detta di un esperto in materia, Don Caspary della Southen Illinois University – supportando l’idea che il cervello possa essere allenato a superare, in parte, la perdita uditiva legata all’invecchiamento. Queste nuove osservazioni, insieme ad alcuni dati recenti raccolti negli animali, suggeriscono fortemente che un allenamento intensivo anche in tarda età possa migliorare la capacità di decodificare i discorsi da parte degli anziani, e di conseguenza la loro capacità di comunicare in ambienti complessi e rumorosi “. Tuttavia questa non è proprio una grossa novità : sempre la neuroscienziata Kraus in studi precedenti afferma che l’allenamento musicale possa contribuire anche sul fronte della memoria, un altro aspetto problematico dell’invecchiamento. Insomma, un rapporto lungo e intenso con la musica sarebbe capace di mitigare i cambiamenti legati all’età nel cervello dei musicisti. In altre parole nel musicista di lunga data l’udito si adatterebbe all’universo dei suoni, sviluppando una maggiore resistenza al decadimento fisico , rispetto a quanto invece accade in chi ha avuto pochi o sporadici approcci con la musica.

Insomma la musica è estremamente salutare, e un ottimo stimolante. Che altro potrei aggiungere a queste notizie così positive e piacevoli per noi giovani spesso accusati di “rimbambirci” con le cuffie?

Source: Studionews24